Para el rebranding de El Lajar de Bello nos centramos en lo que define su esencia: la unidad familiar que ha dado vida al restaurante desde sus inicios. Ese valor queda representado con un círculo que simboliza el ciclo de vida y la unión de la familia.
A partir de la sectorización de ese símbolo construimos una letra B única formada por una L y una B integradas. Una fusión que mantiene el rumbo de la marca y refuerza su identidad sin perder su historia.